«Desde la OCDE se señala además que la temporalidad del empleo genera un preocupante problema crónico de productividad.

Es la pescadilla que se va mordiendo la cola. La empresa contrata trabajadores temporales a los que no forma ni valora como un activo precisamente por ser temporales.

Se trata también de algo cultural, ya que muchas empresas llevan años premiando el presentismo, midiendo la productividad por horas que se pasan en el puesto de trabajo en lugar de hacerlo por tareas o volumen de trabajo finalizado.

Esto, a la larga, fomenta unos niveles de baja producción y una cultura de escaso rendimiento.

En este sentido, una mejora de la inversión en innovación muchas veces supondrá un empleado más cualificado para utilizar y sacar partido a estos nuevos sistemas que harán a la empresa ser más eficiente.»

Fuente

Estudio Económico para un Crecimiento Inclusivo, OCDE