«España es el único país de entre las economías desarrolladas que exhibe una correlación negativa entre la evolución de la productividad laboral y el crecimiento económico», confirma el equipo de economistas del servicio de estudios de BBVA, que califican como «preocupante» el estancamiento de la productividad en España.

«El repunte de la productividad en las fases recesivas y la atonía en las expansivas, provocados por las fluctuaciones de la ocupación, se ven intensificados por la menor productividad del empleo temporal, causada entre otros factores por la escasa inversión en capital humano específico y la menor formación en el puesto de trabajo», apuntan.

Esto explica que tras la fase de destrucción de empleo (en que aumentó la productividad), el hecho de que el empleo se haya recuperado a base de contratos temporales precarios (bajos salarios y escasa formación) ha provocado que la nueva fuerza de trabajo sea menos productiva.

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